El ascenso de mi vida ese que no debía de perder de vista, admito que me muero de miedo por escalar un lugar que jamás había visitado, ese lugar que probablemente muchos intentaron subir, la cima era muy lejana…pero se que el paisaje será mas bonito desde arriba.
Un 13 de octubre cambio mi existencia no se si para bien o para mal que es lo que esta por venir no es lo que me asusta, me aterra dejar atrás todo aquello en que creí todo lo que conformo mi ser, mis experiencias, mis frutos y anhelos cambiaron, se hizo agua mi corazón, como algo sin aspecto física, algo tan abstracto podía cambiarme, como algo que no podía tocar pero si sentir dentro de mi, algo que quemaba mi interior, algo que me incitaba a seguir adelante.
Pero de ahora en adelante si daría pasos mas firmes pasos que no signifiquen un fracaso, seguir y seguir, sin ver atrás, inconscientemente pensé en la traición, como puede uno equivocar el camino y tomar hacia la derecha cuando es la izquierda la correcta. La vida nos hace escoger, pero es bien dicho y sonado que debemos equivocarnos para saber que es lo que queremos y porque lo queremos, no solo por llenar un vacio del corazón, sino para conseguir nuestro tan anhelado ascenso, un nuevo nivel, lo difícil era descubrir que es lo que nos mueve, que es lo que realmente queremos, necesitamos y esta a nuestro alcance porque es de soñadores desear algo que se nos es mas que imposible, se dice ser que no hay nada imposible, pero si hay imposibles, no podemos cambiar nuestros errores, no podemos borrar nuestras memorias, se puede intentar buscar un final feliz, pero no se puede borrar toda la trama, no sabríamos como llegar al final no lo entenderíamos por que es tan deseado.
Dejar pasar las oportunidades nos hace ver al pasado con mas dolor, me pregunte muchas veces a mi misma cuantas veces me he fallado a mi misma, no acabe, cuantas veces le falte a mis principios y mis deseos todo por recrear un gran final, en mi mente, porque la realidad era otra, realidad que no vi por mucho tiempo seguí caminando sin ver quien estaba a mi lado, no vi sus intenciones, no entendí, nada de lo que me estaba pasando era yo la que perdía en este cuento, era yo la malvada de este, fui yo quien, o era yo quien en realidad era bienhechora de este relato, y pensar no soy la única que pasa por esto era darle crédito y otorgarle permiso para matar, pero aun así mi sentimiento no cambio insistí en darle espacio en mi vida sin deberle nada. Acaso perdí la razón, por un momento pensé que fue así…. No comprendí mi leal deseo de querer su cercanía después de botarme en la basura como un papel que ya no se necesita, dejarme al principio fue algo destructivo para mi, después de entregar todo lo que fui para luego combinarlo en lo que soy, alguien nuevo, intento huir de mis sentimientos pero están ahí día con día, queriendo salir a flote después de esta lucha, no entiendo que hago acá, aun yuxtapuesta a el, junto al traicionero, mi verdugo, que a la vez era mi salvador.
Debía descubrir si el estar con el era lo correcto o era el peor error de mi vida por el constante dolor que me causaba, el ver pasar su vida delante de estar incluida y excluida a la vez, atravesar un largo camino con el sin saber si el era el adecuado. Tristeza, dolor, insomnio, confusión, inseguridad eran adjetivos que me acompañaron constantemente, asumí mi responsabilidad al dejar pasar el tiempo pero muchas veces intente dejar atrás el pasado, y mi corazón insistió en seguir con la loca aventura, aventura que hiso que me llenara de vergüenza, debía hablar con el y de inmediato, pero sabia cual seria la respuesta y mi temor era escuchar un rotundo no…no que he escuchado muchas veces, no, que no, deseaba escuchar y mucho menos si provenía de el.
Ansias llenaban mi corazón…o lo vaciaban, pase por un dilema inmenso, volví a caer en lo absurdo, todo para mi no tenia sentido, la realidad pasaba tan lento delante de mi, dejándome sin palabras, no podía mover, mi cuerpo, si se movía era por inercia, la angustia de perder lo que ya hace años había perdido.
Me perdí a mi misma, no supe encontrarme o definirme, solo vague en un abismo, cuyo fin no era próximo. Constantes preguntas se venían a mi, todas sin respuesta aun, el silencio me decía que todo estaba concluido.

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